Cuando la herencia se vuelve imagen
En 2008, el fotógrafo canadiense Ulric Collette inició Genetic Portraits, una serie que explora la herencia familiar a través de un gesto tan simple como inquietante: Fusionar los rostros de distintos miembros de una misma familia en un solo retrato. Padres e hijos, hermanos, primos e incluso abuelos son alineados y combinados para revelar cómo el parecido físico se transmite —y se transforma— a lo largo de las generaciones.
Père / Fils: Denis, 60 ans & Mathieu, 25 ans

Mère / Fille: Francine, 56 ans & Catherine 23 ans
El resultado es una colección de imágenes que oscilan entre lo casi idéntico y lo sorprendentemente contrastante. Algunos retratos, como el de los hermanos Francis y Jerome, parecen mostrar a una sola persona duplicada, como si compartieran un mismo rostro. Otros evidencian diferencias claras en edad, color de cabello o de ojos, pero aun así conservan un hilo común: Una estructura, una mirada, un gesto que delata el vínculo genético.

Frères: Francis, 37 ans & Jérome 39 ans

Frère / Soeur: Nathan, 22 ans & Ismaël, 23 ans
Uno de los momentos más emotivos para Collette fue retratar a su hija junto a su abuela. El retrato final resultó casi indistinguible, como si se tratara de la misma mujer fotografiada con cincuenta años de diferencia. Una imagen que condensa el paso del tiempo y la continuidad de la vida en un solo rostro.

Grand-mère / Petit-fille: Ginette, 61 ans & Ismaël, 12 ans

Fils / Mère: Renaud, 17 ans & Madineg, 41 ans
Con Genetic Portraits, Ulric Collette une arte y ciencia para convertir el ADN en una forma de narrativa visual. Más allá de mostrar similitudes heredadas, la serie subraya algo esencial: Dentro de cada vínculo familiar existe una identidad propia, irrepetible, que convive con la memoria genética compartida.

Fils / Perè: Uric, 45 ans & Denis, 77 ans

Fillè / Merè: Pascale & Ghislaine