Fluctus
En Fluctus, el fotógrafo y artista visual Xavi Bou propone una manera distinta de mirar la fotografía: No como la captura de un instante aislado, sino como una herramienta capaz de comprimir el tiempo y revelar aquello que normalmente escapa a nuestra percepción.

La serie se centra en los primeros segundos del vuelo de un ave. Bou registra el momento exacto cuando la criatura abandona el suelo y comienza a elevarse, utilizando un sistema diseñado a medida: Un tubo de salida estrecho que guía al ave, un fondo neutro y una cámara de alta velocidad situada desde arriba. Cada pájaro es filmado de forma segura mientras inicia el vuelo, sin interferir con su comportamiento natural.

A partir de ese registro, cientos de fotogramas se superponen en una sola imagen. El resultado no es un “instante congelado”, es una huella visual del movimiento. El ave no desaparece: Deja un rastro. Cada línea, curva y repetición dibuja un mapa del vuelo donde se perciben la duda inicial, el impulso, la aceleración y la sustentación.

Esta aproximación se inscribe dentro de la cronofotografía, una técnica que Bou ha explorado durante más de una década para hacer visibles los movimientos invisibles de la naturaleza. En Fluctus, el gesto instintivo del ave se transforma en ritmo y forma, revelando patrones que el ojo humano no puede registrar por sí solo.

Desde lo fotográfico, el proyecto cuestiona los límites tradicionales del medio. La cámara deja de ser un dispositivo que detiene el mundo para convertirse en una herramienta analítica y poética a la vez, capaz de traducir el movimiento en lenguaje visual. Cada imagen funciona como una partitura: Mostrando una secuencia completa condensada en un solo plano.

Fluctus no documenta un vuelo; lo interpreta. Y en ese proceso, amplía las posibilidades de la fotografía contemporánea, recordándonos que todavía hay formas de observar —y de fotografiar— esperando ser descubiertas.
