Lo sagrado en el cabello

Lo sagrado en el cabello

Durante 18 años, la fotógrafa Irina Werning recorrió distintos territorios de América Latina con una curiosidad muy específica: Encontrar personas de cabello largo y comprender qué significado cultural, espiritual y simbólico se esconde en él. El resultado de este viaje prolongado es Las Pelilargas, un proyecto fotográfico y antropológico que celebra la identidad, la herencia y la forma en que lo sagrado puede habitar en algo tan cotidiano como el pelo.

 

 

 

 

Lejos de tratarse de una simple característica estética, el cabello aparece en estas imágenes como una extensión del pensamiento y del ser. Para muchas comunidades indígenas, el pelo no es un adorno ni una moda, sino una manifestación física de la vida interior, tan natural como el fluir de un río o el crecimiento de una planta. Es una conexión directa con la tierra, con el entorno y con una espiritualidad basada en el respeto, la humildad y la reciprocidad.

 

 

 

 

Werning observa cómo estas creencias no se limitan a comunidades aisladas. En América Latina, las tradiciones indígenas han permeado otras capas de la sociedad, mezclándose con migraciones, influencias coloniales y procesos contemporáneos. El resultado es una identidad profundamente híbrida, donde rituales ancestrales conviven con lo cotidiano, y donde el cabello largo se convierte en un símbolo compartido que atraviesa culturas, generaciones y territorios.

 

 

 

 

Las fotografías de Las Pelilargas construyen un archivo sensible de rostros, gestos y presencias que hablan por sí mismos. Cada retrato sugiere una historia personal, pero también una memoria colectiva que se transmite de forma silenciosa, creciendo con el tiempo, como el propio cabello.

 

 

 

 

Más que un estudio visual, este proyecto se convierte en una búsqueda sobre el origen y la permanencia: De dónde venimos, qué decidimos conservar y cómo lo sagrado puede ocultarse en lo aparentemente simple.

 

 

 

 

En Las Pelilargas, Irina Werning nos recuerda que la identidad a veces, simplemente cae sobre los hombros y sigue creciendo.

 

 

Regresar al blog

Deja un comentario